Las UTS y el Colegio Club Unión del Norte apuestan por la cocreación en innovador proyecto de moda infantil
Una experiencia de cocreación entre los niños del Colegio Unión Sede Norte y los estudiantes del programa de Tecnología en Gestión de la Moda de las Unidades Tecnológicas de Santander (UTS) evidenció cómo un ejercicio creativo puede fortalecer habilidades cognitivas, expresivas y sociales en la población infantil.
Bajo el acompañamiento de la coordinadora del programa de Modas, Luisa María Reinoso; el liderazgo del docente Elkin Eduardo Valencia Porras; y el apoyo del rector del colegio, José Guillermo Reyes Cerón, los estudiantes de segundo semestre y los niños participaron activamente en el desarrollo de una colección de prendas infantiles, convirtiéndose en protagonistas del proceso de diseño.
La experiencia culminó con la presentación de las piezas desarrolladas en el Teatro Santander, escenario en el que se exhibió el resultado de un trabajo colaborativo que integró creatividad, aprendizaje e innovación.
El proyecto generó un espacio pedagógico basado en la interacción directa entre estudiantes universitarios y niños, permitiendo la incorporación de procesos de cocreación y análisis de tendencias desde el campo del diseño de moda. Además, promovió la participación activa de los menores en actividades creativas, facilitando la expresión de sus gustos, intereses y percepciones, y otorgándoles un papel relevante dentro del proceso de diseño.
La iniciativa también acercó a los estudiantes del colegio al mundo del diseño de moda como una alternativa de desarrollo creativo y formativo. Para los estudiantes de Tecnología en Gestión de la Moda, representó un escenario de aprendizaje experiencial que facilitó el contacto directo con usuarios reales, incorporando sus necesidades, preferencias y contextos como insumo fundamental para la creación de propuestas de vestuario infantil.
De igual forma, el ejercicio fortaleció competencias relacionadas con la investigación aplicada, entre ellas la recolección de información en campo, la interpretación de tendencias a partir de usuarios específicos y la transformación de esos hallazgos en propuestas de diseño. El proceso también incentivó la reflexión sobre el rol social del diseñador y la importancia de desarrollar proyectos centrados en las necesidades de las personas.
El impacto de la experiencia se reflejó en el fortalecimiento de habilidades creativas, expresivas y participativas en los niños, así como en un mayor interés por las actividades artísticas y de diseño. La intervención contribuyó, además, a valorar las ideas de los menores como aportes significativos dentro de los procesos creativos, favoreciendo su autoestima y reconocimiento en el entorno educativo.
Por otra parte, la iniciativa fortaleció los vínculos entre la educación básica y la educación superior, generando un escenario de apropiación social del conocimiento que aporta al desarrollo integral de la población infantil, especialmente en contextos de vulnerabilidad.
Finalmente, la experiencia permitió articular de manera efectiva la teoría con la práctica, generando aprendizajes significativos que enriquecen la formación académica y preparan a los estudiantes para afrontar entornos laborales reales y multidisciplinarios. Este ejercicio demuestra que involucrar a los niños en actividades creativas y participativas no solo potencia sus habilidades artísticas, sino que también contribuye a su desarrollo físico, emocional y social, confirmando que la moda puede convertirse en una herramienta de aprendizaje, bienestar e inclusión.